Ekainak 2: No hay otra opción

NO HAY OTRA OPCIÓN

No other choice (Hego Korea, 139´)

Zuzendaria: Park Chan-wok

Gidoia: Park Chan-wook, Don McKellar, Lee Kyoung-mi, Jahye Lee. Novela: Donald E. Westlake

Aktoreak: Lee Byung-hun, Son Ye-jin, Lee Sung-min, Yeom Hye-ran.Musika: Jo Yeong-wook

Argazkilaritza: Kim Woo-hyung

Sariak:

  • 2025: Urrezko Globo Sariak: 3 izendapen
  • 2025: Veneziako Zinemaldia: Urrezko Lehoia – Film Onena.
  • 2025: Torontoko Jaialdia (TIFF): Publikoaren Saria (Nazioarteko Film Onena).
  • 2025: Sitgeseko jaialdia: zuzendaritza onena. 2 izendapen

Park-chan-wook-bueltan-da

Nazioarteko jaialdi garrantzitsuetan –Venecia, besteak beste– parte hartu eta sari eta izendapen ugari jaso ostean –Urrezko Globoetan hiru izendapen barne–, Park Chan-wooken unibertso pertsonal eta oso berezia berriz ere gure zinemetan izango da ‘No Other Choice’ filmari esker. Filmak ikusmin handia piztu du nazioarteko zinemaldietan, eta berretsi egiten du zuzendariak bere burua etengabe berrasmatzeko duen gaitasuna, bere lanaren ezaugarri izan diren gaiak eta forma-lerroak baztertu gabe. Oraingo honetan, thriller kutsuko komedia beltzean murgilduko da, satira eta gehiegikeria erabiliz lan-merkatuaren egiturazko indarkeria eta kapitalismoaren deshumanizazioa erretratatzeko.

Abiapuntua, arrunta bezain asaldagarria: enpresa berean 30 urtez aritu ondoren kaleratua den gizon bat, sistemaren engranajean berriz sartzeko ezintasunaren aurrean. Lehiaren logika muturreraino eramatea erabakiko du, biziraupena joko ergel eta krudel bihurtuz. Kontakizun sozial errealista izan zitekeena fabula garratz eta zirraragarri bilakatzen da Parken eskuetan, non umore beltzak, biolentzia estilizatuaren eztandak eta eszenaratze milimetrikoak etengabeko tentsio dramatikoa ehuntzen duten.

Chan-wookek erakutsiko du artifizioa eta gehiegikeria ez dituela soilik ikuslea zirikatzeko erabiltzen; bere zineman hiperbolea gizartearen ispilu desitxuratua da, eta biolentzia, helburu bat baino gehiago, bazterketa eta prekarietatea normalizatzen dituen sistema baten sintoma gisa agertzen da.

Gaizka Izagirre

(https://www.naiz.eus/eu/info/noticia/20260212/park-chan-wook-bueltan-da)

Buscar trabajo es complicado. El número de puestos es limitado y son muchas las personas que optan a ocuparlo, con lo que el mercado laboral se convierte en un campo de batalla en el que anteponerse a los demás y eliminar a la competencia, aunque sin llegar a lo literal en esto último. Perder el empleo es un miedo universal que no desaparece con el tiempo. Eso afirmaba el director Park Chan-wook en la rueda prensa en el marco del festival de Venecia, en la que explicaba que la idea de rodar No Other Choice, basada en la novela The Ax (Donald Westlake, 1997), surgió hace 20 años y, en el transcurso del tiempo, el director coreano aseguraba encontrarse con este tema de conversación repetidas veces.

En esta situación tan desagradable se encuentra Yoo Man-soo, un padre de familia encarnado por la estrella surcoreana Lee Byung-hun que es despedido tras 25 años trabajando duramente para su empresa. Incapaz de mantener el estilo de vida que llevaba —se ven obligados a cancelar la suscripción de Netflix, un pequeño gag que gana al pensar en el reciente trabajo del actor en El juego del calamar— se ve bajo la presión de recuperar un puesto con el que volver a recibir una nómina. La solución, eliminar a la competencia, pero en este caso sí en un sentido literal, porque cómo indica el título, no había otra opción. Con esta premisa se construye una alocada comedia cargada del humor negro coreano, y concretamente de Chan-wook, que explora la inhumanidad del capitalismo llevándolo ingeniosamente a un argumento de crímenes macabros. El cotidiano Man-soo se sumerge en una espiral de autodestrucción moral (y destrucción ajena) donde la torpeza marca cada una de sus decisiones y acciones. Las situaciones, macabras y siempre exageradas, se tornan delirantes en el caos que favorece el exceso, orquestando extendidas secuencias que por sí solas tienen su propia historia.

El manierismo de Chan-wok rebusca en el lenguaje cinematográfico los recursos que le puedan servir para cada escena. En la rueda de prensa, explicó que la belleza de la fotografía no era su principal objetivo, si no la precisión a la hora de expresar la narrativa y el rigor en mostrar a sus personajes. Según él, siguiendo esos principios incluso algo feo y desagradable puede resultar en una imagen elegante. Lo cierto es que la película, y su filmografía en general, atestiguan este hecho, porque hasta en las situaciones de violencia más cruda hay un componente hipnótico en los planos. Pese al recargado estilo de Chan-wook, en la película que nos ocupa hay una depuración formal que suaviza el artificio en comparación a obras anteriores, si bien eso no quita algún que otro recurso tan intrusivo como poético. Así, No Other Choice atrapa en su retorcida historia que se cuenta vertiginosamente desde la empatía por el protagonista y su capacidad de crear situaciones realmente delirantes.

A pesar de ser una comedia tremendamente divertida, No Other Choice tiene un trasfondo realmente cínico, una mirada muy pesimista de la sociedad y las actitudes que se fuerzan sobre el individuo bajo la presión de las obligaciones. El caritativo Man-soo, preocupado por el bienestar del resto de trabajadores que se esfuerza por evitar sus despidos al comienzo de la película, acaba tomando un rumbo individualista que no solo busca únicamente su beneficio, sino que también está dispuesto a pisotear a los demás. Chan-wook enfatiza la humanidad del protagonista, pero, en medio de todo el humor, señala como en última estancia debe renunciar a esa parte de él, porque no hay otra opción.

Park Chan-wook se sirve de la odisea particular de Man-soo para retratar un estado general, entremezclando el desenfado de la comedia con el pesimismo de una visión negativa de la actualidad y de cara al futuro, en el que un poco de sana competencia saca lo mejor, o en este caso lo peor, de cada persona.

Escrito por Dani Álvarez López

(https://miradasdecine.es/2025/09/no-other-choice-de-park-chan-wook.html)

Park Chan-wook, el maestro del lenguaje cinematográfico

Si bien es cierto que Parásitos de Bong Joon-ho marcó un antes y un después en la apreciación por parte del espectador de las obras procedentes de Corea, también es cierto que desde hace ya más de veinte años, el cine coreano de la mano de Park Chan-wook, Lee Chang-dong, Bong Joon-ho o Hong Sangsoo está presente entre lo más destacado de la cinematografía mundial.

El incisivo e irónico sentido del humor del director Park Chan-wook imprime un peculiar atractivo a No hay otra opción. Con un desarrollo dramático que oscila entre la tensión y la liberación, una puesta en escena suntuosa y una dirección meticulosa, aderezado todo ello con toques de humor negro, No hay otra opción es una película verdaderamente original que ha cautivado al público de Corea y ahora en el resto del mundo.

Corea del Sur vive una explosión creativa a lo largo de los años 90, relacionada con la apertura política (la transición del régimen dictatorial al democrático), que la llevan a vivir el debut de más de 20 realizadores en un período de cinco años (1996-2001). Nombres como Hong Sang-so, Kim Ki-duk, Im Sam-so, Kang Je-gyu, Lee Chang-dong, Park Chan-wook, Hur Jin-ho, Kwak Jae-young, Song Hae-sung, Bong Joon-ho, Ryoo Seung-wan, Song Il-gon, Lee Myung-se, forman parte de la llamada Nueva Ola coreana, y junto a Im Kwon-taek, (una de las figuras claves del cine coreano contemporáneo que debutara en los años 60) son los responsables del resurgir del cine de Corea y de su salida al exterior.

Enrique Garcelán (https://cineasiaonline.com/park-chan-wook-el-maestro-del-lenguaje-cinematografico-primera-parte/

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