Little Amelie
Francia (77′)

Zuzendaria: Maïlys Vallade, Liane-Cho Han Jin Kuang
Gidoia: Basado en la novela de Amélie Nothomb
Musika: Mari Fukuhara
Animazioa
Sinopsis:
Hasta los dos años y medio, Amélie se describía como un tubo digestivo inerte y vegetativo. Luego llega el acontecimiento fundador que la hace caer en el universo infantil. A lo largo de los siguientes seis meses se suceden el descubrimiento del lenguaje, de los padres y hermanos, el jardín del paraíso, las pasiones (Japón y el agua), los disgustos (la carpa), las estaciones, el tiempo… Todo lo que a partir de los tres años constituye la persona humana para siempre. Porque a esa edad todo está decidido, tanto la felicidad como la tragedia… Ese es el mensaje que nos envía este bebé de mirada traviesa, que observa el mundo con agudeza.
Sinopsia:
Bi urte eta erdi arte, Améliek bere burua ia izaki geldikor baten moduan sentitzen zuen. Baina gertakari erabakigarri batek haurtzaroko mundura bultzatzen du, eta hurrengo hilabeteetan bizitza lehen aldiz agertzen zaio: hizkuntza, gurasoak eta anai‑arrebak, paradisua dirudien lorategia, Japoniaren eta uraren lilura, karparen beldurra, urtaroak eta denboraren joana.
Hiru urtera iritsita, nortasuna betiko markatzen duten oinarriak finkatzen direla iradokitzen da; zoriona zein zoritxarra, dena oso goiz erabakitzen dela. Eta hori guztia, mundua arretaz eta bihurrikeriaz behatzen duen haur baten begietatik kontatua da.
Sariak:
2025eko Oscar Sariak: Animaziozko Film Onenaren izendapena
2025eko Urrezko Globoak: Izendapena
2025eko BAFTA Sariak: Izendapena
2025eko César Sariak: Izendapena
Donostiako Zinemaldia: Ikusleen Saria – Europako Film Onenaren izendapena
Los directores de ‘La pequeña Amélie o el personaje de Rain’ hablan sobre su visión artesanal de la infancia
La pequeña Amélie o el personaje de la lluvia Estrenada a principios de este año en la Quincena de Realizadores de Cannes, fue aclamada por su audaz estilo visual gráfico y su conmovedora historia, adaptada de la exitosa novela autobiográfica de Amélie Nothomb.
En el Japón de posguerra, donde los extranjeros occidentales vivían tanto dentro como fuera de las tradiciones locales, Amélie (con la voz de Loïse Charpentier) pasa su primera infancia al cuidado de su devota niñera, Nishio-san (Victoria Grosbois). Para su familia, es una figura distante e inescrutable, reflejo de la creencia japonesa de que los niños pequeños son más parecidos a dioses que a humanos. Ese halo de misterio se desvanece en el tercer cumpleaños de Amélie, cuando un acontecimiento familiar —y su primer bocado de chocolate— transforma su mundo y la embarca en un viaje de autodescubrimiento.
Todo queda en familia
Para Vallade y Han, ambos exalumnos de Gobelins y colaboradores de larga data, el proyecto representa la culminación de años de experiencia compartida. Sin embargo, también supone una primicia: su primer largometraje, que da vida a la fragilidad y la maravilla de la infancia a través de un estilo gráfico artesanal creado con su unida “familia” artística.
Han tenía 19 años cuando descubrió la novela de Nothomb. El carácter de la lluvia «Me causó una gran impresión y siempre soñé con adaptarla algún día», recuerda. Años más tarde, mientras trabajaba con Vallade en la película de Rémi Chayé Calamity, una infancia de Martha Jane Cannary. Él le regaló un ejemplar del libro, sembrando así la semilla de lo que se convertiría en su proyecto conjunto.
Vallade pensó que la perspectiva profundamente personal del libro sobre la infancia coincidía con el tipo de narrativa que ella y Han ya estaban explorando. Anteriormente había colaborado en la obra de Mark Osborne. El Principito antes de unirse a Han en Calamity y ambos sintieron que la historia de Nothomb planteaba un nuevo nivel de desafío creativo.
Construyendo un lenguaje visual
El estilo visual artesanal de la película se convirtió en su lenguaje unificador, ya que Vallade y Han desarrollaron las técnicas gráficas que habían explorado inicialmente con Calamity. Bajo la dirección de Noël, quien realizó la investigación inicial sobre la paleta de colores y la dirección visual, el equipo adoptó formas más redondeadas, tonos pastel y transparencias superpuestas para sugerir proximidad y distancia. Las formas planas, delicadamente superpuestas con toques digitales, confieren a las imágenes una textura similar a la del gouache.
“Nos gusta esta forma de trabajar sin contornos, para no encerrar al personaje”, dice Vallade, describiendo cómo esta técnica permite que los personajes se mezclen armoniosamente con los fondos y la iluminación.
“Pero nuestra mayor inspiración es la realidad”, dice Han, subrayando el compromiso de los cineastas de retratar la infancia con honestidad.
Esa sensibilidad se reflejó en los fondos de la película, inspirados en estudios al aire libre de hojas otoñales, cielos invernales grises y las primeras flores de la primavera. Los personajes, por su parte, fueron diseñados con colores característicos que los hacían reconocibles al instante, integrándose a la perfección en sus entornos. En conjunto, estas decisiones dotaron a los cambios estacionales y al mundo visual de una carga narrativa que refleja el propio viaje interior de Amélie.
De la boca de los niños: Ganadora del premio del público en Annecy, ‘La pequeña Amélie o el personaje de la lluvia’ narra las aventuras de una niña belga peculiar que crece en Japón.
La filosofía artesanal de La pequeña Amélie
La obra trascendió lo visual y se extendió a su paisaje sonoro. La compositora Mari Fukuhara creó una banda sonora que entretejió influencias japonesas y europeas, reflejando las raíces de la novela en la infancia de Nothomb en Japón y su adaptación a través de una perspectiva creativa francesa.
El reparto de voces fue seleccionado con el mismo esmero. Sin embargo, el mayor reto consistía en capturar la esencia de la propia Amélie. Los directores necesitaban tanto la inmediatez propia de una niña como la voz de una narradora que transmitiera la profundidad de la retrospectiva. «La voz que viene del futuro ya sabe lo que va a suceder, mientras que las propias palabras de Amélie están ancladas en el presente», explica Han.
Eligieron a Charpentier (Siroco y el reino de los vientos), que tenía solo ocho años cuando comenzó la producción, pero a medida que su voz maduraba, el equipo incorporó voces adicionales. «Nos dimos cuenta de que teníamos que superponer diferentes voces para que Amélie resultara creíble», recuerda Vallade.
Tomarse la infancia en serio
Detrás de estas decisiones había un compromiso más profundo que marcó cada etapa de la adaptación. Para ambos cineastas, la perspectiva de la novela sobre la infancia era fundamental. «Empezamos con la idea de hacer algo para un público adulto», dice Vallade. «Y enseguida nos dimos cuenta —junto con nuestros productores— de que también sería buena idea dirigirnos al público infantil».
Han añade que lo que le atrajo del libro en primer lugar fue la importancia que le daba al mundo interior de un niño. «Se toma la infancia muy en serio», explica, señalando que los directores querían reflejar esa misma honestidad en la pantalla. Para Vallade, esto significó resistirse a la simplificación: «Nos dimos cuenta de que teníamos que hacer una película que pudiera conectar con los niños, pero sin subestimarlos».
Adaptar una novela para adultos a una película que pudiera conectar con los niños no fue tarea fácil. «El libro contiene muchas palabras filosóficas, profundas y difíciles que los niños probablemente no entenderían», reconoce Han. «Pero creemos firmemente que los niños entienden más de lo que pensamos».
Utzi iruzkina