Urchin
Erresuma batua 2025 (99′)

Zuzendaria: Harris Dickinson
Gidoia: Harris Dickinson
Argazkilaritza: Josée Deshaies
Musika: Alan Myson
Aktoreak: Frank Dillane, Megan Northam, Diane Axford, Murat Erkek, Moe Hashim, Amr Waked, Shonagh Marie, Karyna Khymchuk, Okezie Morro, Natasha Sparkes, Oriana White
Sariak:
2025 Cannes sariak: Un Certain Regard aktore onenari, eta FIPRESCI saria
2025 BIFA (British Independent Film Awards) : 6 sari. Britaniar pelikula onena barne.
Sinopsia:
Londresko kaleetan, Mike, etxerik gabeko gaztea, bizirik irauteko borrokan ari da, iraganari aurre egin eta bere egoerari irtenbide bat bilatzen dion bitartean. Marjinaltasunaren eta itxaropen-distira laburren artean igarotzen da haren bizitza. Bere burua deskubritzeko bidean sartu ahala, hasiera berri bat markatu lezaketen ustekabeko aukerak sortzen dira,. (FILMAFFINITY)
Sinopsis:
En las calles de Londres, Mike, un joven sin hogar, lucha por sobrevivir mientras enfrenta su pasado y busca una salida a su situación. Su vida transcurre entre la marginalidad y breves destellos de esperanza. A medida que se adentra en un camino de autodescubrimiento, surgen oportunidades inesperadas que podrían marcar un nuevo comienzo. (FILMAFFINITY)
Harris Dickinson, el actor que dará vida a John Lennon en la película de los Beatles: “Trabajé en un hotel cochambroso desde los 17 a los 19 años”
Después de sostener un tórrido cuerpo a cuerpo actoral con Nicole Kidman en ‘Babygirl’, el intérprete británico da el salto a la dirección con la sorprendente ‘Urchin’, un drama social tan crudo como estilizado.
Por Manu Yáñez Publicado: 11/11/2025 en FOTOGRAMAS
Harris Dickinson (Londres, 1996) es una de las jóvenes estrellas británicas del momento. Ha brillado en títulos como ‘El triángulo de la tristeza’ (2022), ‘El clan del hierro’ (2023) y, sobre todo, en ‘Babygirl’ (2024), donde mantuvo un sensual duelo actoral con Nicole Kidman. Además, será John Lennon en el proyecto de cuatro películas sobre los Beatles que prepara Sam Mendes para 2028.
Y, por si todo esto fuera poco, Dickinson estrena ahora su ópera prima, ‘Urchin’, que se llevó los premios de la crítica internacional y el de Mejor Actor, para Frank Dillane, en el pasado Festival de Cannes.
¿Qué lo ha llevado a dar el salto a la dirección de un largometraje?
Siempre he querido dirigir, incluso antes de convertirme en actor. De chaval rodaba cortos amateur y hacía vídeos de skate. Era mi afición y nunca pensé que aquello pudiese convertirse en mi profesión. Pero cuando llegué al mundo del cine, a través de la actuación, fui desarrollando guiones en paralelo. Tenía 22 años cuando dirigí el cortometraje ‘2003’ (2021). Conté con el apoyo de la BBC, que me ofreció la posibilidad de embarcarme en la creación de ‘Urchin’.
¿Ser actor lo ha ayudado en su labor como realizador?
Son cosas diferentes. La dirección conlleva una implicación única, que abarca todo el proyecto, desde el origen hasta el estreno. Como actor, puedes aportar tu parte y luego mantenerte al margen, sin sentir una responsabilidad respecto al valor de la película. Como director, el proyecto está sobre tus espaldas, los colaboradores esperan respuestas claras de tu parte. Esto requiere mucha convicción, ¡y es agotador!
¿Cómo ha sido explorar el mundo de los sintecho en ‘Urchin’?
Quería hacerle justicia a ese mundo. Pasé mucho tiempo investigando con la ayuda de organizaciones sociales de la zona noreste de Londres, que es mi comunidad. Conozco a gente que ha tenido problemas de adicción y ese fue uno de los motivos que me llevó a hacer ‘Urchin’. Quería entender los procesos que llevan a la marginalidad, y quería hacerlo con delicadeza y rigor. Humildemente, y asumiendo mis limitaciones, espero que esta película pueda dar visibilidad a este problema social.
‘Urchin’ muestra un Londres que no suele verse habitualmente en el cine.
¿Sabes el hotel cochambroso de la película? Trabajé allí desde los 17 a los 19 años. Me contrataron para el bar, pero el sitio era un desastre y terminé currando en la cocina y en el servicio de habitaciones. ¿Y sabes el parque en el que trabaja como basurero el protagonista de ‘Urchin’? Pues yo hice ese mismo trabajo allí.
Y ahora usted será John Lennon en un proyecto fílmico colosal.
Sí, eso va a ser increíble. La visión que tiene Sam [Mendes] para esas películas es muy excitante. Y me encanta el grupo de actores que han montado para el proyecto” (Dickinson estará acompañado por Paul Mescal, Barry Keoghan y Joseph Quinn).
¿Tiene usted una conexión especial con los Beatles?
Siempre he sabido de su relevancia e influencia, pero hasta ahora, que estoy escuchando su música sin parar, no había tomado consciencia de su genio musical.
Crítica de ‘Urchin’: Harris Dickinson baila en el realismo social más crudo e hipnótico
Janire Zurbano CINEMANIA
Hay tres bailes en Urchin que marcan tres giros en la vida de Mike, un joven sin hogar que trata de reconducir su camino por las calles impías de Londres: el primero son movimientos trasnochados tras un karaoke con amigas, un cambio de rumbo; el segundo es una danza grupal de recaída bañada en ketamina al son de Voyage, Voyage; y el tercero se balancea solitario, etílico, agonizante ante un desenlace inevitable. Pese a su condición de novato tras las cámaras, Harris Dickinson, que demostró su versatilidad y arrojo como actor en El triángulo de la tristeza o Babygirl, se confirma como un cineasta con una visión propia.
Su debut bebe del Free Cinema de Mike Leigh (por momento, recuerda a Naked) y comparte esa mirada desacomplejada y sin juicios a la marginalidad y a la condena heredada del estrato social de Gus Van Sant o Sean Baker, pero logra imbuir autoría. Tal vez sea porque conoce de primera mano esa Londres que ejerce una violencia social sin compasión. Tal vez se deba a su sensibilidad artística naciente, libre e indómita. Tal vez comparta mérito con el actor Frank Dillane, inmenso bailando entre la realidad casi documental y el plano onírico, dentro de esa bestia adicta, disociada y autodestructiva que trata de volver a su piel.
Urchin es realismo social sin arcos redentores o finales felices, una de esas joyas cada vez más escasas que prefiere mantenerse fiel a sí misma que venderse a la incoherencia comercial. Resulta cruda e incómoda, salvaje en cada decisión artística que toma y, a la vez, hipnótica, incluso esperanzadora. Es la danza vital de un joven que da tumbos por la pista de baile irregular en la que le tocó nacer, sorteando zancadillas (a menudo propias), evitando caer. Es el prometedor arranque de un cineasta que deja con ganas de más.
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Utzi iruzkina