Otsailak 10: Valor sentimental

Sentimental Value

Affeksjonsverdi

(Norvegia 2025.135´)

Zuzendaria:  Joachim Trier.

Gidoia:  Joachim Trier, Eskil Vogt

Musika: Hania Rani

Argazkilaritza: Kasper Tuxen

Aktoreak: Renate Reinsve (Nora Borg), Stellan Skarsgård (Gustav Borg),  Inga Ibsdotter Lilleaas (Agnes Borg Pettersen), Elle Fanning (Rachel Kemp), Anders Danielsen Lie (Jakob), Jesper Christensen (Michael), Lena Endre (Ingrid Berger), Cory Michael Smith (Sam), eta Catherine Cohen (Nicky).

Sariak

2025: Cannesko Zinemaldiko Epaimahaiaren Sari Nagusia.

2025: Sevillako Europar zinemaldiko Puerta Amerika Saria.

2025: British Independent Film Awards-eko Nazioarteko film independente onenaren Saria

Nora eta Agnes ahizpek euren aita karismatikoarekin egingo dute topo berriz, harengandik aldenduta egon ondoren; izen handiko zuzendari ohia da Gustav, eta bere alaba Norari –antzerkiko aktoreari– rol bat eskainiko dio bere hurrengo filmean. Norak ezetz esan baina laster jakingo du Hollywoodeko izar gazte eta sutsu bati eman diola aitak rol hori. Bat-batean, bi ahizpek aitarekin duten harreman korapilatsua kudeatu beharko dute, familia-dinamika korapilatsuan sartutako izar estatubatuar bati aurre egiteaz gain.

“Un canto al arte y la vida”: Una de las películas más aclamadas del año y favorita a los Premios Oscar 2026 llega a los cines

Tras su aplaudido paso por el festival de Cannes, la nueva película del noruego Joaquim Trier, director de ‘La peor persona del mundo’, se postula como una de las grandes favoritas para los Premios Oscar 2026 como candidata de Noruega.

En su aparatoso y endiablado arranque, ‘Sentimental Value’ fija las dos coordenadas esenciales de su itinerario formal. En primer lugar, el director Joaquim Trier pone en escena, mediante un frenético montaje, el retrato impresionista de la historia de una casa. Las imágenes de diferentes periódicos históricos aluden a la memoria de ese espacio doméstico, como si estuviésemos ante una versión arty de lo que proponía Robert Zemeckis en la reciente ‘Here’.

De esta manera, el autor de ‘Thelma’ presenta el escenario principal de la película, una antigua casa familiar, y también un arco histórico que abarca a varias generaciones. Luego, en la segunda escena, Renate Reinsve –quien deslumbró en su colaboración con Trier en ‘La peor persona del mundo’– exhibe su talento para las explosiones melodramáticas al encarnar a una actriz de teatro, Nora, que sufre un ataque de pánico escénico. Como motivo narrativo, la figura de la actriz en crisis trae a la memoria la premisa argumental de ‘Persona’ de Ingmar Bergman, aunque Nora, lejos de la catatonia, es capaz de expresar sus deseos con claridad.

Cuando, tras la muerte de su madre, su padre (Stellan Skarsgård), un director de cine, le ofrece a Nora un papel en su próxima película, la actriz responde con una negativa tajante, un reflejo del abismal distanciamiento entre padre e hija.

Experto en el retrato de personajes al límite, con una inclinación a la autoflagelación o la agresión inconsciente, Trier completa el esqueleto narrativo de ‘Sentimental Value’ con un tercer personaje (además de los de Reinsve y Skarsgård): una estrella de Hollywood, a la que da vida Elle Fanning, que es contratada por el padre para encarnar el personaje inicialmente pensado para la hija.

A partir de aquí, la batalla de egos y susceptibilidades está servida, y Trier la disecciona con su habitual mezcla de ironía y gravedad. Una ambigüedad en el tono a la que los tres actores protagonistas se amoldan a la perfección. Skarsgård comienza erigiendo un retrato socarrón del artista engreído, pagado de sí mismo, para luego ir revelando un trasfondo de melancolía y angustia existencial. Para Reinsve, la desesperación parece un estado natural: la interpreta con una destreza admirable, convirtiendo cada uno de los tempestuosos giros dramáticos de la película en aparentes pasos de bebé.

Y por último está Elle Fanning, una de las actrices más infravaloradas del panorama actual. Con su genio para encarnar una ingenuidad soñadora, que al mismo tiempo esconde una corriente subterránea de fatalidad, Fanning borda el personaje de una estrella arrojada al pozo de las dudas.

Con este arsenal de ingredientes, Trier construye una película sólida, quizá incluso demasiado. Uno echa de menos el zarandeo emocional que orquestó el cineasta en ‘La peor persona del mundo’, aunque sería injusto acusar al cineasta de falta de ambición, ya que su nueva película despliega una tupida arboleda de líneas de fuga narrativas (la memoria de la casa familiar, las películas pasadas del padre, los amoríos del personaje de Reinsve, y la vida de su hermana y su encantador hijo).

Sin embargo, hay algo de previsible y académico en el modo en el que Trier encaja las piezas del puzle dramático. Una estructura especular que, a través del juego metafílmico y la herencia del cine de John Cassavetes, acaba desembocando en un canto al hermanamiento entre el arte y la vida.

Manu Yáñez.www.fotogramas.es.2025/12/01

‘Valor Sentimental’ es cine con mayúsculas, un cubo de Rubik conmovedor tan sutil como frágil que logra convencernos del poder sanador del arte.

Joachim Trier construye una historia de sentimientos donde el cine y la realidad se entrecruzan constantemente.

Una madre se despide de su hijo. En un lento travelling, se marcha hacia una pequeña habitación y cuelga una cuerda del techo, colocando un taburete justo debajo. El niño vuelve a casa a recoger su móvil, dando, sin saberlo, una última oportunidad para vivir. Pero la vida es demasiado dura e inaguantable. Cierra la puerta y escuchamos caer el taburete fuera de plano. Es el final de una película, el comienzo de una relación, el inicio de un guion, la redención de un padre a traves del arte. En ‘Valor Sentimental’ las emociones y realidades se entrecruzan constantemente, haciendo casi aprehenderlo todo en un primer visionado donde el cine y la vida forman parte de la misma realidad indisoluble.

Hace falta valor

Debo reconocer que no entré en ‘Valor Sentimental’ mientras la veía. Se me hacía excesivamente compleja en su aparente simpleza, tratando de abarcar demasiado, sin un punto de vista claro. Sin embargo, tras su proyección, caló hondo, y las piezas empezaron a encajar en mi mente. El cine como catalizador de una relación inexistente, la ficción utilizada como motor de todo lo que en la vida real no se permite decir, la hija sustituida por una actriz que se sabe reemplazo, el hogar como decorado que respira por sí mismo, las heridas abiertas que una tirita solo puede empezar a curar. El primer paso para la sanación escrito en forma de guion.

Joachim Trier (‘La peor persona del mundo’) desgarra y analiza a una familia rota utilizando su vertiente más bergmaniana, buscando la verdad entre los despojos y el perdón entre la desolación vital. Por el camino, además, se da el capricho de narrar con un sentido del humor envidiable (esa fiesta de cumpleaños infantil) y utilizar el metalenguaje de manera brillante para sacar la verdad de un padre que en pleno ocaso de su genialidad necesita, por fin, abrirse de la única manera que sabe hacerlo: tras la cámara, de manera opaca, utilizando un personaje para demostrarle a su hija que la ve y está orgulloso de ella. Y no, no es fácil aceptar que tu padre solo sabe hablar contigo de manera metalingüística.

Trier ha querido dar un salto hacia adelante en su carrera (en todos los sentidos) y el resultado ha sido un éxito absoluto. ‘Valor Sentimental’ es una película sutil formada por pequeños toques, situaciones medidas al milímetro, sentimientos escondidos a flor de piel, franqueza desmedida y un delicado juego con el espectador tan delicioso como único. Es pura terapia cinematográfica para todos los que creen que el cine clásico es irrepetible y estamos condenados un ciclo sin fin de personajes mal construidos y tramas mal elaboradas. Es, quizá, el cine con mayúsculas más destacable de todo el año.

Mentalmente sentimental

La película se mueve en unas relaciones tan frágiles que el espectador es capaz de ver la invisible red de cuidados que sus tres protagonistas comparten. Gustav, necesitado de recuperar la confianza de Nora, a la que ha dedicado su obra maestra final. Nora, incapaz de volver a creer en quien ha roto su vínculo de manera consciente para perseguir su arte. Agnes, luchando por romper el ciclo de toxicidad que empezó con ella, el único hilo mediante el que su padre es capaz de conectar con las emociones reales. Tres personas exitosas (cada una en lo suyo), pero incapaces de entenderse. De entender la vida, en general.

No es menos cierto que no está carente de pequeños resbalones, entre los que destaca el personaje de Elle Fanning, necesario como espejo (y cristal transparente), pero cuya presencia en la película acaba siendo una pequeña molestia que tan solo acaba aportando el movimiento de gatillo necesario para que el emocionante final resurja. Sin embargo, quizá como le sucede al propio Gustav, da la impresión de que Trier se ha dejado seducir por el brillante glamour de Hollywood y le ofrece un papel mucho más destacado del que a priori debería tener: su relación con la película que está construyendo no es ni lejanamente tan interesante como la de su protagonista original, por mucho que sirva como línea paralela con los temas de la propia cinta.

‘Valor Sentimental’ es un revulsivo contra el cine mainstream abocado a un mismo público que solo quiere descansar las neuronas un ratito: Joachim Trier no despega el pie del acelerador en este complejo cubo de Rubik imposible de resolver en el que cada personaje ve solo dos caras y no es capaz de comprender a los demás. Ignoro si el poder del arte nos puede salvar, como cantaba Robe, pero el director noruego parece convencido de que, como poco, puede ayudar a sanar heridas. Porque, al final, solo necesitamos que alguien con quien queremos conectar nos mire a los ojos y nos diga, aunque sea sin palabras, un “Te veo” que, como esta película, sabe a medicina para el alma.

Randy Meeks.www.espinof.com2025/12/03

Zuzendaria

Joachim Trierrek (Kopenhage, 1974) 2006an zuzendu zuen bere lehen film luzea, Reprise. Ondoren, Cannesen hautatuko ziren bi film zuzendu zituen: Oslo, 31. august (Un Certain Regard, 2011) eta Louder than Bombs (Lehia Ofiziala, 2015). Thelmak (2017) Epaimahaiaren Sari Berezia eta zuzendari onenaren saria eskuratu zituen Sitgesen. Verdens verste menneske (2021) izendatua izan zen jatorrizko gidoi onenaren eta nazioarteko film onenaren Oscar sarietarako, eta Europako film onenaren Goya saria irabazi zuen, Cannesen lehiatu ondoren, eta Cannesen emakumezko aktore onenaren saria beretu zuen Renate Reinsvek, protagonistak. Affeksjonsverdik Epaimahaiaren Sari Nagusia jaso du aurten Cannesen.

Filmografía

2006 Reprise

2011 Oslo, 31. August

2015 Louder than Bombs

2017 Thelma

2021 Verdens verste menneske

2025 Affeksjonsverdik

Informazio gehiago:

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